Como ser una Mujer que no se Rinde Frente a la Enfermedad del Parkinson: Por Maria De Leon

“He peleado la buena batalla, he llegado a la meta- he mantenido la fe.” 2 Timoteo 4:7

 

Siento como que he estado alejados de ustedes mis estimadas amigas por largo tiempo. Aún más por los estándares de hoy en día impuesta por la sociedad y las redes sociales que nos lleva a querer todo de inmediato sin tardanza ni retraso. Así es que les admito que tal vez estado fuera y lejos de ustedes más tiempo de lo que creía.

Pero a veces para continuar sirviendo y siendo de beneficio para otros necesitamos tiempo para restablecer nuestras almas agotadas.

Precisamente esto es lo que he estado haciendo las últimas semanas del mes. Para poder ser mejor persona, escritora, mentor, y orador. Además tenía que tomar tiempo para celebrar un año más de vida que Dios me concedió, pues hace una década me dijeron que solo me quedaban 6 meses. Aunque ya no es tanto celebrar el número exacto de anos sino que estamos vivos y podemos seguir luchando y disfrutando de las riquezas del Todopoderoso.

Este año ha sido increíble permitiéndome viajar a varias comunidades donde habitan personas con párkinson para alentarlos y motivarlos a seguir luchando. Durante las cuales he tenido el placer y orgullo de conocer mujeres valientes y fuertes de espíritu que viven y luchan del diario con esta enfermedad.

Todas ustedes son mi inspiración – lo que me motiva a seguir a delante- so lo tengo que recordar a mujeres como mi amiga Nan Little que a pesar de tener párkinson pudo escalar la montaña del Kilimanjaro hasta la cima.

Lo que he aprendido a través de mi jornada en esta vida especialmente en los últimos años desde que me diagnosticaron a mí la enfermedad, es que las mujeres fuertes nunca se rinden frente al fracaso o la tormenta, ni se olvidan de sí mismas y mucho menos de los demás.

Mi espíritu guerrero viene por medio de mi fe la cual esta contantemente siendo probada y les juro que no es perfecta y muchas veces fracaso y hay días que es necesario empezar de vuelta varias veces para poder seguir costa arriba.

He aprendido 5 lecciones importantes que toda mujer que no se da por vencida jamás tiene que aprender. Esto lo aprendí de un estudio bíblico sobre el libro de Ruth.

Ruth era una mujer que había perdido todo su marido, su familia, su hogar, hasta su fe (por un breve tiempo), pero nunca perdió la esperanza. ¿Cuantas de nosotras nos hemos encontrado en la misma situación? Estoy segura que alguna de ustedes como yo se sintieron solas, abandonadas y quebrantadas.

¿Qué es lo que entonces debemos de hacer para continuar la batalla y perseverar?

Especialmente cuando las fuerzas se nos agotan y quisiéramos quedarnos para siempre metidos bajo las sabanas y no enfrentar al mundo nunca más o simplemente no SENTIMOS las ganas de luchar un minuto más.

  1. Tenemos que aceptar nuestra presente circunstancias. Nadie disfruta una vida difícil, lección dura o tener párkinson. Pero a veces es preciso tener estas lecciones o dificultades para reforzar nuestro carácter y sacar lo malo. Yo por mi parte aunque no le deseo a nadie esta enfermedad ha sido una bendición pues me ayudado a ser mejor, tener más gratitud y vivir con mayor dicha que anteriormente.
  2. Necesitamos aprender disciplina y continuar aunque no tengamos o sintamos ganas de hacerlo. Hoy en día damos demasiada importancia a los sentimientos- como nos sentimos, que sentimos… pero a veces los sentimientos pueden ser engañosos y nos pueden paralizar. Tenemos que ser disciplinadas en nuestras vidas. Por ejemplo cuando estudiaba medicina aunque no me gustara el horario, el clima, las clases tenía que estar allí. A veces tenía que atravesar todo el centro de filadelfia a las 3 de la mañana para poder llegar a tiempo y pasar por las montañas altas de hielo congeladas en las esquinas bloqueando la pasada.
  3. Debemos tener generosidad emocional hacia los demás. Es fácil dar lo que nos sobra o tenemos de más, al igual que hacer donaciones y escribir un cheque. Pero es mucho más difícil dar algo que no tenemos y aún más cuando lo que nos piden es algo que nosotros también necesitamos. Me recuerdo un día como los que a veces tenemos en lo cual todo es trabajo y dificultad, donde no podemos ni vestirnos ni toleramos las medicinas y todo se nos cae de las manos dándonos más trabajo. Pues así había empezado y no podía salir de casa por lo mal que me sentía pero estaba en un grupo de estudio bíblico de mujeres y volví a llegar tarde. Ya iba molesta y frustrada conmigo misma y con la enfermedad pero al entrar al fin me relaje un poco pero no necesitaba un sermón amonestándome acerca de mi tardanza. Pero una dama ya de edad de repente me dio la sorpresa al reprender me con agresividad por llegar tarde y me recordó que si ella con su edad podía llagar yo también debiese de hacer lo mismo. Claro, esto no me callo nada bien y en ese instante quería descargarle toda mis frustraciones. Pero calle. Le pregunte en seguida si se sentía bien pues era fura de carácter que estuviera tan molesta. Al instante soltó el llanto pues había sido diagnosticada con cáncer. En ese momento todo mi enojo se derritió y me dedique a consolarla a pesar de que solo quería ir me a la casa y seguir vomitando. Lo interesante es que al transcurrir la mañana entre más le dedicaba tiempo a ella mis malestares y achaques se volvieron insignificantes. Al fin de todo yo me sentí mucho mejor el resto del día. La mejor manera de suplir nuestras necesidades emocionales es dando a otros lo que nos hace falta. Si amor. ¡Da amor!
  4. Estar siempre con las manos abiertas. Cuando uno está accesible hacia otros, las personas se acercan con más facilidad y frecuencia para ayudar y apoyar. No podemos aconsejar a otros si no se nos pueden arrimar o si siempre estamos molestos y amargados. Recuerda que la vida siempre se va a empeorar/complicar antes de mejorar
  5. Finalmente, sigamos adelante en Fe aun cuando es imposible ver la luz al final del túnel. Muchas personas se han dado por vencidas ya para cruzar la meta. No sé por qué pero nosotras las mujeres tenemos esa tendencia a darnos por vencidas más fáciles y antes de tiempo tal vez porque como yo son impacientes cuando lo que esperamos no se nos da de inmediato. Yo tengo casi treinta años esperando un sueño y seguiré esperando hasta que sea realidad. La vida es como escalar esas montañas peligrosas y resbalosas pero para poder vencer y llegar a la cima se necesita escalar con cuidado un pie adelante del otro sin mirar atrás. No quiero que nos volvamos como la mujer que intento cruzar el canal Ingles y duro días y atravesó por muchas dificultades y a la hora de lograr el propósito fallo por que la neblina oscureció su visión estando la meta a solo unos cuantos pies más.

 

 

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